Vuelves de vacaciones, te lavas el pelo, aplicas tu mascarilla favorita y parece que todo vuelve a estar bajo control. Pero pasan unas horas y ahí está otra vez: áspero, encrespado, sin brillo y mucho más difícil de peinar.
¿Te suena?
Puede que tu cabello no esté simplemente seco. Puede que se haya vuelto más poroso y necesite algo más que hidratación.
Durante el verano, el sol, el cloro de las piscinas, la sal del mar y las altas temperaturas actúan de forma acumulativa sobre la fibra capilar. Y, si además utilizas herramientas de calor, llevas el cabello teñido o has pasado por procesos como mechas o decoloraciones, el cabello se debilita todavía más.
El problema es que el daño no siempre da señales de alarma inmediatamente. Muchas veces es al terminar las vacaciones cuando empezamos a notar que la melena ya no responde igual que antes: se enreda más, cuesta peinarla, pierde brillo, el encrespamiento aumenta o las puntas parecen no tener remedio.
Detrás de algunos de estos cambios puede estar la porosidad capilar.
Pero, ¿qué significa realmente tener el pelo poroso? ¿Es lo mismo que seco? ¿Cómo puedes saber si necesitas hidratación o si ha llegado el momento de apostar por una reconstrucción capilar? ¡Vamos a verlo!
¿Qué es el pelo poroso?
Para entender qué es la porosidad del cabello tenemos que fijarnos primero en una parte que no podemos ver a simple vista: la cutícula.
La cutícula es la capa más externa de la fibra capilar. Está formada por pequeñas células superpuestas que funcionan como una especie de escudo protector alrededor del cabello.
Cuando esa superficie se encuentra en buenas condiciones, las células permanecen más ordenadas y compactas. Esto ayuda a proteger el interior de la fibra, mantener su equilibrio y reflejar mejor la luz. Sin embargo, cuando la cutícula se deteriora, esas pequeñas capas dejan de estar tan alineadas haciendo que la fibra quede más expuesta y el cabello quede desprotegido.
Ahí es donde entra la porosidad.
Un cabello muy poroso hace que el agua y determinados productos penetren con facilidad, pero también hace que esa hidratación se pierda rápidamente. De ahí esa sensación tan habitual de aplicar una mascarilla, notar el pelo estupendo al salir de la ducha y, unas horas más tarde, descubrir que vuelve a estar seco o encrespado.
La porosidad, además, no es necesariamente algo negativo por sí misma ni es igual en todos los cabellos. Cada fibra tiene sus propias características. Lo importante es observar cuándo aumenta el desgaste y aparecen señales como aspereza, fragilidad, rotura o pérdida de elasticidad.
Y después del verano es frecuente que estas señales se hagan más visibles.
La exposición continuada al sol puede deteriorar progresivamente la fibra. Si a eso añadimos la sal del mar o el cloro de la piscina, el calor, la fricción, el secador, las planchas o procesos químicos, el cabello probablemente llegará a septiembre bastante más sensibilizado de lo que imaginábamos.
¿Pelo seco o pelo poroso? No es exactamente lo mismo
Aquí llega una de las grandes confusiones: sequedad y porosidad pueden aparecer juntas, pero no significan exactamente lo mismo.
La sequedad capilar es la falta de hidratación del cabello lo que hace que se vuelva áspero y sin brillo. Mientras que la porosidad es la capacidad que tiene el pelo de absorber y retener humedad y productos. Si está muy poroso, aparece frizz, sequedad y el pelo tiende a romperse con mayor facilidad.
Un cabello seco necesita principalmente recuperar suavidad, acondicionamiento, nutrición o hidratación dentro de una rutina de cuidado adecuada. Sin embargo, cuando la fibra está más alterada y aparecen además otros signos como rotura, falta de resistencia, una textura excesivamente rugosa o una porosidad elevada, el problema puede ir más allá.
En ese caso, puede ser necesario trabajar también la estructura, cohesión y resistencia de la fibra capilar.
Por eso, si utilizas una mascarilla hidratante, notas el pelo suave nada más aclararla, pero al poco tiempo vuelves a sentirlo áspero, puede que no signifique que tu mascarilla no funcione, sino que quizás la hidratación no sea el único problema.
Entonces, ¿cómo saber si tu melena necesita algo más? Hay algunas señales que pueden ayudarte.
1. Tu pelo vuelve a sentirse seco muy rápido
Lo hidratas, se suaviza y aparentemente se ha recuperado. Pero la tregua dura poco.
A las pocas horas o al día siguiente vuelve esa sensación de sequedad, especialmente en medios y puntas. El cabello parece “beberse” los productos, pero el resultado no permanece tanto como esperabas.
Cuando la cutícula está muy alterada, la fibra puede tener más dificultades para mantener su equilibrio. Por eso, esa sensación de suavidad conseguida durante el lavado desaparece rápidamente.
Si necesitas aplicar continuamente acondicionadores, mascarillas, sérums o aceites para mantener el cabello manejable, conviene analizar qué está ocurriendo realmente.
Eso sí, no significa que debas aplicar cada vez más producto. De hecho, añadir capas y capas de mascarilla o acondicionador sin conocer qué necesita el cabello no siempre soluciona el problema.
A veces la clave no está en usar más, sino en utilizar el tratamiento adecuado.
2. Lo notas más áspero al tacto
Haz una prueba sencilla.
Pasa los dedos suavemente desde medios hasta puntas. ¿Notas una textura diferente? ¿Más rugosa? ¿Hay zonas que ya no se sienten tan lisas como antes?
La superficie de un pelo sano suele sentirse más uniforme. Cuando la cutícula se encuentra alterada, esa sensación de suavidad desaparece y el cabello empieza a volverse más áspero. Esa rugosidad también suele hacer que el pelo se enrede más dificultando el peinado.
Esta es una de las señales más habituales de semanas de playa, piscina y exposición solar.
3. Se enreda mucho más que antes
Otro clásico de septiembre.
Antes podías cepillarlo sin demasiados problemas y ahora parece que cada mechón ha decidido engancharse con el siguiente.
Los enredos no aparecen únicamente porque tengas mucho pelo o porque sea largo. Cuando la superficie de la fibra deja de estar uniforme, aumenta la fricción entre unos cabellos y otros, y resulta más fácil que se enganchen entre sí. Por eso, un cabello sensibilizado o muy poroso puede enredarse con mayor facilidad.
Aquí también entra en juego un pequeño círculo vicioso: cuanto más se enreda, más insistimos con el cepillo; cuanto más tiramos, mayor es el estrés mecánico que soporta la fibra y más posibilidades existen de que termine rompiéndose.
Así que nada de empezar desde la raíz y tirar hasta que el nudo se rinda. Desenreda con suavidad, comienza por las puntas, ve ascendiendo poco a poco y utiliza productos que faciliten el deslizamiento si tu cabello lo necesita. ¡Tu melena te lo agradecerá!
4. El frizz ha aumentado
Aunque solemos relacionar el encrespamiento con la humedad ambiental, el estado de la fibra también tiene mucho que decir.
Cuando la superficie del cabello está más alterada y presenta una porosidad elevada, puede reaccionar con mayor facilidad a los cambios de humedad del ambiente. El resultado puede ser una melena menos uniforme y más difícil de controlar.
De repente, esa rutina que antes funcionaba perfectamente parece haberse quedado corta. Utilizas los mismos productos, te peinas de la misma manera e incluso recurres al mismo sérum. Pero el frizz vuelve.
Esto puede estar dándote información.
5. Ha perdido brillo
El brillo no depende únicamente del sérum que aplicas al terminar de peinarte.
Una superficie más lisa y uniforme refleja mejor la luz. Cuando la cutícula está dañada y la fibra presenta una textura irregular, la luz se refleja de manera diferente y el cabello puede verse más mate o apagado.
Así que, si tu melena parece haber perdido luminosidad después del verano, aunque el color siga siendo bonito, conviene mirar más allá del acabado. El problema puede estar en la propia calidad del cabello.
6. El cabello se rompe con mayor facilidad
Esta es una de las señales a las que debemos prestar más atención. Porque una cosa es que el pelo se caiga desde la raíz y otra muy distinta que la fibra se parta por algún punto de su longitud.
Si encuentras pequeños cabellos rotos, notas que las puntas se debilitan cada vez más, aparecen zonas con longitudes irregulares o ves que la melena pierde resistencia durante el cepillado, la fibra capilar puede estar sensibilizada.
El sol, el cloro, las herramientas térmicas y los procesos químicos pueden ir debilitando progresivamente el cabello. Cuanto mayor es ese desgaste, más vulnerable se vuelve frente a la tensión que generan ciertas acciones cotidianas como cepillarlo, recogerlo o utilizar herramientas térmicas.
7. Tu color pierde luminosidad o se ve menos uniforme
Los cabellos teñidos, con mechas o decolorados merecen una mención especial.
Los procesos químicos modifican la fibra para conseguir el resultado de color que buscamos. Si después añadimos varias semanas de exposición al sol, baños en el mar, piscina, secadores y planchas, lo normal es que al terminar el verano el cabello esté en peores condiciones.
¿Y qué tiene que ver esto con el color? Mucho.
Una fibra con una superficie alterada no refleja la luz de la misma manera, por lo que el color puede percibirse más apagado incluso aunque el pigmento siga ahí.
Por eso, si después de vacaciones estás pensando en volver a hacerte mechas, renovar tu color o realizar cualquier otro servicio químico, no te centres únicamente en elegir el tono.
Entonces, ¿tu pelo necesita hidratación o reconstrucción?
Puede que las dos cosas.
Hidratación y reconstrucción no tienen por qué competir entre sí, ya que responden a necesidades diferentes.
Cuando el problema principal es la falta de suavidad o hidratación, una buena rutina de cuidado puede ser suficiente. Pero cuando aparecen señales como rotura, pérdida de resistencia, porosidad elevada o una fibra sensibilizada, lo recomendable es, sin lugar a duda, incorporar un tratamiento reconstructor profesional.
Y precisamente aquí es donde entra en juego el diagnóstico de los y las profesionales de la peluquería.
Reconstrucción profesional con Hair Cure Treatment de Styling Lab
Cuando el daño afecta tanto a superficie como al interior de la fibra, el objetivo ya no consiste únicamente en conseguir que el cabello se sienta suave durante unas horas. Necesitamos trabajar su calidad.
Hair Cure Treatment de Styling Lab es un tratamiento reconstructor intensivo profesional indicado para cabellos castigados diseñado para trabajar a diferentes niveles de la fibra capilar.
¿Su particularidad? Su tecnología DUAL PLEX que combina dos acciones complementarias:
- Cortex Bond Plex™: trabaja en el córtex, la zona interna de la fibra, ayudando a reforzar su estructura, resistencia y elasticidad.
- Cuticle Performance Plex™: trabaja sobre la superficie capilar, contribuyendo a reducir la porosidad, mejorar el sellado de la cutícula y conseguir un cabello más uniforme y brillante.
De esta forma, Hair Cure Treatment de la línea Styling Lab de Tahe trata el cabello dentro y fuera.
¿El resultado? Un cabello más resistente, uniforme, suave y brillante, reduciendo la rotura hasta en un 95%.
Pero hay algo importante que debes saber: Hair Cure es un tratamiento de uso exclusivo en salón profesional.
No se trata de un producto para comprar y aplicar en casa. Su aplicación forma parte de un protocolo profesional y debe realizarse en peluquería.
Antes de realizarlo, el profesional puede observar el estado real de tu fibra y determinar qué necesita. Porque quizás tú ves “pelo seco”, pero detrás hay una combinación de porosidad, pérdida de resistencia y daño químico que requiere otro enfoque.
Si tras el verano, o en cualquier momento del año, reconoces varias de las señales que hemos visto, pregunta en tu peluquería por Hair Cure Treatment de Tahe.
Preguntas frecuentes
¿Cómo puedo saber si tengo el pelo poroso?
La sequedad persistente, la textura áspera, el encrespamiento, los enredos frecuentes, la pérdida de brillo y una mayor tendencia a la rotura pueden indicar que la fibra está sensibilizada y presenta una porosidad elevada. No obstante, la mejor opción es realizar una valoración profesional.
¿Un cabello poroso necesita siempre reconstrucción?
No necesariamente. Depende de la porosidad y el nivel de daño del cabello.
¿Puedo hacer Hair Cure Treatment de Styling Lab en casa?
No. Hair Cure Treatment es un tratamiento de uso exclusivo en salón profesional. Debe ser aplicado por profesionales de peluquería.
¿Hair Cure Treatment es adecuado después de verano?
Es muy recomendable realizarlo después de verano, ya que el cabello suele estar más dañado y sensibilizado tras la exposición solar, la sal y el cloro.
¿Puedo realizar Hair Cure antes de volver a teñirme o hacerme mechas?
Sí, puede formar parte de la preparación del cabello antes del servicio de coloración, especialmente cuando la fibra está castigada.






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